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viernes, 25 de julio de 2014

Antes que marqués soy David Álvarez Diéz


David Álvarez Diéz, presidente de Eulen, propietario de Vega Sicilia y Marqués de Crémenes 

Publicado en diarioabierto por Carmen Duerto @cduerto



Cuando David Álvarez nació, hace 87 años en Crémenes, un pueblo en un valle leonés pegado a los Picos de Europa atravesado por el río Dueñas que mueve el molino propiedad del nuevo marqués, lo poblaban 250 habitantes, ahora quedan 60. Con tres años el presidente de Eulen, emigra a Bilbao con sus padres y sus hermanos, allí vive 50 años, antes de instalarse definitivamente en Madrid. Su padre “que ganaba 300 pesetas, no podía pagarme los estudios de ingeniero industrial en Madrid porque la beca del Estado nunca llegaba a tiempo y no pude seguir estudiando. La necesidad es buena escuela. Con 18 años regresé a Bilbao y con 19, ya tenía una academia que se llamaba Minerva, diosa de la sabiduría que llegó a tener 1000 alumnos”. A Minerva se la representa con un búho, que es la imagen de Eulen, el grupo que funda y que da trabajo a 82.000 personas. David Álvarez es un hombre coqueto “desde hace 50 años me hago los trajes en el mismo sastre de Bilbao” y se ríe picaron, cuando reparo en ello. La verdad es que tiene la planta que muchos marqueses de toda la vida, quisieran “Yo he sido una persona que he trabajado mucho en la vida y Su Majestadel rey Juan Carlos tuvo la delicadeza de fijarse en mi concediéndome el título de marqués de Crémenes”.

¿Cómo se le comunican que es marqués?
Estaba desayunando en casa y me llamó el asesor jurídico de la empresa para darme la noticia. Y le dije; ¿pero tú, cómo te has enterado? porque estás en el Boletín Oficial del Estado. Mucha gente lo merecerá tanto o más que yo pero a unos les toca esto y otros pasan desapercibidos, como yo lo he estado toda mi vida.
¿La Casa Real no se lo consultó previamente?
No, la Casa Real no me dice nada porque no tiene por qué decírmelo. Lo recibo como un regalo quién no quiere serlo, si me hubiesen condenado a 30 años de prisión, me lo hubiesen consultado, pero hacerme marqués, no es necesario consultarlo. Cuando colgué el teléfono, después de que mi asesor me lo hubiese dicho, lo primero que hice fue decirle a mi mujer que era marquesa y no reaccionamos, ni saltamos, ni abrimos botellas de champagne. Mi madre seguro que hubiese llorado dos días enteros, pero no de alegría, me hubiese dicho; “David, que nosotros no somos de eso, ten cuidado, que eso te traerá disgustos”.
¿No está contento?
Yo he andado con muchos marqueses y me respetan. He estado en sus casas y he comido con muchos, ahora estoy en otra época distinta a la de mi madre y considero que Su Majestad ha entendido que tengo los méritos profesionales y humanos para nombrarme marqués y como lo entiendo así, así lo admito y lo agradezco, pero mi mayor título ha sido ser hijo de mis padres y ser leonés.
Yo no soy un prototipo. Soy un hombre normal con todos los defectos y como tengo que pagar las nóminas de 82.000 familias todos los meses, sigo al frente de la empresa porque no tengo necesidad de jubilarme. La necesidad no es mía es de otros que necesitan que yo esté aquí porque soy el creador de todo esto y la gente en quien confía es en mi. Saben que si estoy cogiendo la manfera del arao, el arao irá por el camino que yo quiera. Los padres están hasta que se mueren, no se jubilan nunca, los jubilan los hijos. La empresa se hace para los hombres ganando dinero, no se hace ganando dinero a costa de los hombres. Este es el resultado de la herencia que me dejaron mis padres.

¿El rey Juan Carlos tampoco le llamó para darle la bienvenida a la aristocracia?
Sí, me llamó y estuve con él, sólo hablamos de la enfermedad suya y de la mía, que es algo que le ha preocupado mucho. Hemos estado los dos enfermos al mismo tiempo. Al rey no le hago preguntas, lo más que le pregunto es por su salud, claro que hablamos de cosas, pero no le pregunto sobre sus intenciones. Él me llama David y yo le llamo Majestad porque siempre seré David Álvarez, además de marqués. Me distinguió recibiéndome con un abrazo y acompañándome hasta el ascensor con otro abrazo. Creo que don Juan Carlos tiene buen concepto porque me conoce de otras ocasiones. Anda bastante bien, me dio el brazo para que le cogiese yo y le dije; “Sí, si voy a agarrarme porque usted lleva tres pies y yo dos”.
¿Brindaron con un Vega Sicilia “Único”?
No, pero me consta que el rey tiene mucho interés por nuestro vino. Él beberá Vega Sicilia cuando tenga cosas excepcionales pero no creo que lo haga a diario. Su Majestad tiene cupo y paga el vino que pide y por otra parte, la Casa Real también tiene cupo y lo que piden para sus actos oficiales también lo pagan. Su hijo no tiene cupo, yo creo que bebe poco.
¿Qué uso piensa darle al marquesado?
Ninguno que no esté dentro de mi modo de ser. Cuando me despedía un ujier en La Zarzuela, me dijo; “Adiós, señor marqués” y le dije; “yo me llamo David Álvarez y lo aclaré”. A mí el marquesado me honra, el rey me honra y reconoce ante la sociedad que he trabajado mucho, no más que otros, pero sí mucho. Eso es lo que hace que me nombre marqués, pero a mí no me pide nada. Yo siempre seré David Álvarez Diéz y el marquesado no podrán ponerlo por encima de mi nombre porque mi nombre es mi hombre.
¿Por qué es vitalicio?
Porque yo tengo un problema familiar de varios de mis hijos que están fuera de mi jurisdicción porque han querido andar solos y sin mi autorización. El rey sabe eso y sin saber quiénes están conmigo y quién no, supongo que la opinión de su Majestad ha sido; “vete tú a saber dónde cae este marquesado” y por eso es vitalicio.
¿Cómo es el título de Crémenes? Lleva una corona pero no me he enterado todavía de las puntas que tiene porque no he tenido tiempo, ni tampoco he encargado papeles.

¿Su vida es un ejemplo de triunfo, por qué no concede entrevistas?
Porque el triunfo lo llevo puesto por dentro porque yo duermo muy bien. Mi mujer dice que tardo cinco minutos en dormirme. Soy así, no necesito nada. Termino de trabajar sobre las cuatro y media y me voy a casa a comer. El desorden mío lo tengo que respetar yo porque así por la tarde no vuelvo a la oficina. Al cine y al teatro voy excepcionalmente. El fútbol me gusta pero verlo en la televisión. He tenido el número 126 del Atleti de Bilbao, hoy sería el dos porque los otros se han muerto. No voy al fútbol y tengo dos palcos, uno en el Madrid y otro en el Atlético, pero van los invitados. Las muchedumbres me asustan. He sido valiente para muchas cosas de la vida, pero meterme entre mucha gente me descentra.
¿Cómo leonés hará honor a la cofradía de la buena mesa? Me gusta comer bien y antes comía mucho y ahora como poco, con una dieta que me he puesto yo de las cosas que me gustan. Lo que no como es lo que me diga una nutrióloga. Como verduras y frutas y para tomar proteínas animales, me mandan todos los miércoles desde mi pueblo unos litros de leche de vaca hervida y eso ceno muchas noches. Sólo al mediodía tomo medio vaso de vino.
¿Por qué se hace con Vega Sicilia, sin tener tradición? Yo compré Vega Sicilia y cuando llegué a casa, viviendo ya en Madrid en el año 82, le dije a mi mujer, la vasca con la que tuve a mis hijos; “he comprado una bodega de vino” y ella me preguntó; “pero qué bodega has comprado, si nosotros no entendemos nada de vinos”. Y entonces, mandó comprar dos botellas de Vega Sicilia para probarlo. Compré la bodega porque era propiedad de un checoslovaco nacionalizado venezolano que tenía dos ofertas, una suiza y otra árabe, a los árabes no se le podía vender porque estropean el vino y sin verla antes, la compré porque el nombre de Vega Sicilia vendía lo que yo quisiera. La Casa francesa Dior nos pidió el color Vega Sicilia en exclusiva para hacer prendas y no se lo dimos.  
¿De qué está más orgulloso?
De mis padres, Emilio y Eladia, sobretodo de mi madre que tenía destellos de ser santa. He visto a mi madre en esa época del hambre, viviendo en Bilbao, cómo salía a la puerta de mi casa con un plato de comida para dárselo al pobre que llamaba y estoy seguro que muchas veces les dio lo de ella. Ahí se forja el espíritu de sacrificio, la cautela y la austeridad. Jamás la vi discutir y así murió. El reconocimiento como marqués es para ellos porque soy el producto de mis padres. Ellos son los que me han traído hasta aquí, junto a muchos hombres leales que han estado y están conmigo.

¿De qué se arrepiente?De los pecados que cometo, pero de unos hechos concretos no porque hice siempre lo que mi conciencia me dictó y mi conciencia fue formada de niño. Me ha tocado mucha gente leal y algún traidor que siempre te los da la vida, pero de los que también recibes lecciones de lo que no debes hacer.

¿Cómo es Crémenes?Es un pueblo precioso. Son mis raíces en casa de mis abuelos, que eran ganaderos, tenían muchas ovejas y ellos también se merecen el honor que me hace el rey. Las raíces no las pierdo, es mi pueblo y allí voy a misa, vivo con mis paisanos ahora como antes, tengo una calle dedicada, allí compré un molino, donde tengo una huerta. Yo soy entendido de comer y claro que sé de frutales. Las verduras que comemos en casa son de mi pueblo y como me mandan tanta cantidad la mayoría las entregamos a las monjas de la Caridad.
Para seguirme en twitter; @cduerto

 

 

 

 

sábado, 16 de octubre de 2010

La guerra de los ricos...

La Duquesa de Fernandina, hija de la Duquesa de Medinasidonia, en batalla contra la viuda de su madre.
Paloma Segrelles es la esposa de Emilio Álvarez que litiga contra su padre, creador de limpiezas Eulen

Apasionante final de año 2010. La guerra de las familias es cada día más intensa y está de moda. Cada día se suman nuevas marcas del supermercado a la intensidad de la batalla.
El año comenzaba con L' Oreal. La heredera contra la madre por culpa del mozo que le alegra la vida a la anciana propietaria y de paso, arrastra en las vorágine a parte del gobierno francés, con cuarto y mitad de escándalo financiero por evasión de impuestos, divisas y lo que te rondaré morena. Que una vez que abres la caja ya no hay forma de colocar las piezas como estaban.
Tuvimos el grandísimo follón de los Álvarez originarios de León. El patriarca y su primera esposa, montan en torno a la limpieza -Eulen- un imperio descomunal, donde incorporan empresas de seguridad, inmobiliaria y las bodegas de vinos de Ribera del Duero más prestigiosas de este país; Vega Sicilia. El señor viudo, en su ancianidad decide casarse con la que ha sido su novia de muchísimos años. Ahí, casualmente comienza el roce con parte de los hijos. Tan solo le apoya una hija y su inteligencia que, aunque sea mayor, la mantiene intácta. La decepción que siente este hombre, austero y recio, que se ha dejado la piel pensando en sus hijos es tremenda. Cría cuervos que te sacaran los ojos.
Una de las batallas más interesantes, se libra en Aguilar de Campoo dentro de un mercedes negro. Apasionante. De momento, la máxima accionista de Gullón gana el pulso que le presentan tres hijos y dos hermanos. Ella repone en sus funciones al compañero Director General depuesto por los hijos rebeldes y a la hija que se ha mantenido fiel a su lado.
Ahora, tenemos a los Llongueras que se comunican por burofax y lidían en el club de las primeras, segundas y terceras esposas. Esto es un lío, hasta que venga el IBEX 45 a poner cordura.
Miedo me da como se sumen Mercadona, Banco de Santander, Zara o El Corte Inglés.....como sigan así, nos quedamos sin supermercado y sin nada que ponernos.