
Aquí se aprecia a Fernando Garrido en un extremo y a Elena en el otro, en medio la esposa de Uribe, en esas fechas primera dama del país y la presidenta de Mapfre en Colombia. Una escena que llevan repitiendo desde hace años, todos los que Elena lleva trabajando en la Fundación de la compañía de seguros.
Ella, que es de caracter enamoradizo, soltera y de una distinguida familia, tiene todas las papeletas para quedarse prendada del galán que se le cruce en su camino, pero me parece a mi, que esta vez y y sin que sirva de precedente, no será su jefe. A este buen hombre, le ha caído un buen sambenito que durará un par de semanas, del que se librará su mujer porque están separados pero no sus dos hijos. Sus circunstancias; los dos separados y con dos hijos aumentarán el run-run. Vendrán más viajes y habrá más encuentros bajo paraguas pero no con el significado que aisladamente tienen las fotos. Elena se pone el mundo por montera, pero de ahí a exhibirse con un pretendiente en la zona VIP de la Cabalgata de Reyes, me parece que hay un recorrido y ese, aún, es probable que no lo haya dado, independientemente de lo que se comente dentro del lugar de trabajo, que comentarios haberlos, los hay. Ya que antes de la llegada de Elena, Garrido no solía ir a los viajes y delegaba en alguien de su equipo. Ahora con la infanta las cosas han cambiado y no se pierde ni uno. Lo que es normal, siendo quién es su subalterna y la pelota que todo el mundo le hace, es inevitable. De ahí que se puedan desprender los run-runes.
Y su ex-marido, Jaime de Marichalar -elegantísimo- al que acabo de ver y con el que he charlado un buen rato, me ha dado la impresión que tenía buen aspecto, que se reía y que además, gozaba de una buena conversación que le servía de desahogo. Pero eso lo contaré mañana.


