martes, 10 de abril de 2012

1ªEtapa en el Kyrguistan

Los españoles ya hemos comenzado uno de los tramos más complejos de la aventura Journey of Discovery, que consiste en recorrer los 12.900 km por tierra que separan Inglaterra de China. Hemos cogido los coches con 12.006 kms. Belen Lacalle, responsable de comunicación de Land Rover España y yo, única periodista que representa a su país en esta "locura", somos las únicas mujeres que hemos aceptado el reto. El resto de países, austríacos, norteamericanos, rusos, chinos o alemanes, han enviado hombres a cubrir la etapa que les correspondía. Con nosotras, todo hay que decirlo, viene el otro representante español; Fernando Gómez Blanco, un enorme geyperman de casi dos metros, que no desmerece en nada al resto de equipo -mécanicos, guía, médico, cámara, técnicos....que son como madelman, cogen las ruedas que pesan 20 kg como si fueran Amazonas de Loewe-que completan la caravana de cuatro Land Rover Discoverys.


El fin de esta aventura, además de celebrar que han vendido un millón de Discoverys -que por cierto, ese ejemplar es uno de los coches que forman la expedición y es el que voy conduciendo yo-, es recaudar un millón de euros para la Cruz Roja y en ello estamos colaborando.

Nuestro último día en la civilización ha sido apasionante. Salimos de Bishkek, capital del Kyrguistan, camino de la cordillera del Himalaya, apenas 40 kms de distancia. Según nos vamos acercando a los impresionantes picos nevados éstos se agigantan. El destino es un Parque Natural llamado algo asi como Ala Acha, imposible de traducir porque está escrito en cirilo. Un lugar habitado por leopardos, osos, zorros y la cabra Marco Polo, ese animal que todos los cazadores quieren tener como trofeo.

En tan solo 20 kms, subimos a 2.500 metros de altura. Paramos en medio de la casi nada porque hay un albergue del que sale una familia y vemos una escena que aquí no sorprende a nadie; un bebé siberiano en brazos de su padre con un cuchillo de abrir osos polares. Intercambiamos saludos en el idioma universal de la mímica y seguimos. Como los caminos se acaban, llega un momento que hay que improvisar y tomamos la correntera de un río para seguir subiendo imitando a la Marco Polo de la zona, ya se sabe "alli donde fueres haz lo que vieres", a la cabra no la vimos pero sí a los 4 Discoverys sacando todo el cuatro por cuatro que llevan dentro.

Es ese momento es cuando te ajustas bien el cinturon "por si volcamos" y que sea lo que Dios o el Buddha de la zona quieran. Un par de horas trotando por lugares en los que ningún neumático ha estado antes y regresamos por donde hemos venido y en estas latitudes sí que hace frío.

Esta son tierras humildes, donde está la carretera que va y la que vuelve, que es la misma. Son las siete de la tarde, el sol -que es de justicia aunque nos habían dicho que nos preparásemos para atravesar Siberia. También en Kyrguistan sufren el cambio climático-. Nos preparamos para tomar nuestra última comida-cena en condiciones. Lo hacemos en el Buddha Bar de la ciudad; cordero con salsa de miel y unas pizzas espectaculares, o a lo mejor a nosotros nos lo parecen.

Será la última noche que tengamos asegurada el agua caliente, las sábanas limpias y lo que es más importante un lugar en el que dormir.....A pesar de todo, si hemos llegado hasta aquí y aceptado el reto; ser la única mujer periodista que ha dicho que sí, me apasiona esta aventura y más cuando he visto que los Discoverys llevan enchufe de patillas para cargar el ordenador y la cámara de fotos porque ésto tan apasionante que Yo Dona está viviendo sino lo cuentas es como si no existiera. Ya lo dijo Dominguín, si estoy con Ava Gadner es para luego poder contarlo....

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